Junio 2019

Educación emocional en la infancia, ¿es tan importante?

Cada día escuchamos con más fuerza el concepto de Inteligencia Emocional pero, ¿sabemos qué es?, ¿para qué sirve realmente?

El concepto de Inteligencia Emocional fue introducido inicialmente por Peter Salovey y John Mayer en 1990. La definieron como “aquella que comprende la habilidad de supervisar y entender las emociones propias así como las de los demás, discriminar entre ellas y utilizar esta información para guiar nuestro pensamiento y nuestras acciones”. Pero fue el psicólogo Daniel Goleman quien popularizó este concepto, a mitad de la década de los noventa, gracias a su libro “Inteligencia Emocional”. Goleman, remarca la importancia que esta tiene en la educación de los niños y las consecuencias positivas de la educación en emociones. 

Hoy en día, sabemos que lo que realmente nos lleva a una vida exitosa no son solamente las capacidades cognitivas, sino más bien las habilidades emocionales. Por esta razón, consideramos de vital importancia la educación emocional desde edades tempranas. Las investigaciones en neuropsicología infantil nos dicen además que los primeros años de vida son los que gozan de una mayor plasticidad cerebral, motivo más que suficiente para reafirmar la idea de que resulta más beneficioso, para el futuro niño, el inicio de la educación emocional en edades tempranas.

¿Cuáles son los beneficios de la educación emocional?

Los niños y niñas no nacen sabiendo identificar la cantidad de emociones que son capaces de sentir cada día, por esto, debemos facilitarles las herramientas necesarias para poder comprender lo que sienten y cómo gestionarlo. Aptitudes como la empatía, la asertividad, la escucha activa, la comunicación no violenta, el control de la ira, etc…, son algunas de las habilidades que adquirirán mediante la educación en emociones. Saber distinguir la tristeza del enfado, la vergüenza, la frustración, el miedo, la alegría y muchas más emociones, harán del niño/a una persona competente, que sepa enfrentarse de forma exitosa a su entorno

Los resultados de trabajar las emociones desde pequeños son obtener una buena autoestima, habilidades sociales, empatía, optimismo, motivación, afán de superación, tolerancia a la frustración y, en definitiva, felicidad.

Todos en la misma línea.

Dentro de la educación emocional, los profesores, son unos de los actores principales, así como la familia, ya que de ella depende que lo trabajado por parte de los profesionales se consolide dentro de casa y en el entorno más cercano del niño/a. Si bien, hasta el momento, es cierto que el sistema educativo ha estado centrado en el desarrollo cognitivo de los niños y que además viene limitado por los objetivos curriculares, actualmente la enseñanza empieza a introducir la educación emocional en las aulas. Existen hoy en día algunos programas de educación emocional que se aplican dentro y fuera del aula y que han resultado muy positivos para los alumnos. 

Ser conscientes.
Lo más importante en la actualidad, es concienciar a la sociedad de la necesidad de una educación emocionalmente inteligente y de los beneficios futuros de esta. Los niños y niñas tienen que contar con todas las destrezas y capacidades que le permitan relacionarse de forma positiva en todas las situaciones sociales de la vida. Contar con una elevada inteligencia emocional hará que se desenvuelvan de forma exitosa en la vida.

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