Niña Feliz

Educar sin sobreproteger.

¿Sabemos educar sin llegar a sobreproteger? Muchas veces las madres y padres, absortos por una gran voluntad de hacer bien las cosas y de educar y cuidar lo mejor posible a sus hijos, caen en el error de sobreprotegerlos. Y esto, lamentablemente, tiene consecuencias nefastas sobre el futuro de los hijos.

¿Cómo puede ser, si lo he hecho todo por su bien, que acabe siendo lo peor para él/ella?

Muy sencillo: mientras sobreproteges estás enviándole al niño o niña el mensaje equivocado: que haces tu todo por él porque él no es capaz de hacerlo. Por tanto, va a pensar que no sirve, que no es hábil, que no es capaz.

Antes de empezar, aclaremos algunos conceptos:

¿Qué es sobreproteger?

Proteger más de lo necesario. Es decir, tratar a los hijos como si fuesen más pequeños de lo que son. Es seguir haciendo tu las cosas que él o ella ya es capaz de hacer por si solo, es ponerle las cosas fáciles, allanarles el camino.

¿Por qué tendemos a sobreproteger?

Esta tendencia actual de las madres y padres se debe al miedo de estos a que los niños y niñas se equivoquen, comentan errores o sufran por no estar lo suficientemente preparados. El error aquí está en querer evitar a toda costa el sufrimiento, querer garantizar la perfección, ya que los niños y niñas necesitan equivocarse para aprender, necesitan caerse, hacer las cosas mal, fracasar, para poder crecer con más autonomía y confianza en ellos mismos.
Otro motivo por el que tendemos a sobreproteger son nuestras propias necesidades, las prisas, la poca paciencia, el cansancio cuando llegamos a casa y el sentimiento de culpabilidad por no pasar suficiente tiempo con ellos. La poca paciencia para esperar a que sean ellos, dentro su capacidad, los que se duchen y vistan (por ejemplo), nos lleva a hacerlo nosotros por ellos, así acabamos antes y llegamos con más tiempo al colegio. Quizá sea mejor opción levantarnos todos antes, y que sean ellos quien se encarguen de su aseo personal, siendo nosotros quienes supervisemos el resultado final.

Esto hará que sean más autónomos y se sientan más útiles y capaces.
Nuestros padres y madres fueron educados en una época en la que el estilo educativo predominante era el autoritarismo. Esto también justifica que en la actualidad nos hayamos ido justo al extremo contrario: hemos pasado de venerar a nuestros padres a darles todo el poder a nuestros hijos. Hoy en día en muchas familias, el niño manda y los padres obedecen a sus deseos.

¿Qué consecuencias tiene la sobreprotección?

La sobreprotección tiene muchas consecuencias, y ninguna de ellas positiva. Sí, puede parecer exagerado pero no lo es. Cuando protejo demasiado a mis hijos hago que no se sientan capaces, hago que sean más cobardes, que no se enfrenten a nuevos retos, que no tengan autoestima, que no sean fuertes. En definitiva, cuando sobreprotejo a mis hijos estoy impidiendo que sean felices.
Además de esto, si como padres sobreprotegemos a nuestros hijos no estamos disfrutando de ser padres. Estamos tan preocupados por que ellos estén bien, por que tengan las cosas fáciles, por que no se equivoquen…que no estamos disfrutando del hecho de ser padres, del aprendizaje que ellos solos realizan, de verlos crecer de forma autónoma, etc. Estar en continua vigilia y tensión perjudica mucho al adulto a nivel emocional, haciendo de la tarea de ser padre una autentica tortura.

Educar sin sobreproteger

Lo primero que debemos hacer es mentalizarnos de que protegerlos demasiado es contraproducente. Entender que nuestros hijos no pueden ser perfectos, que necesitan equivocarse para aprender, para crecer. Comprender que la perfección ni existe, ni es sinónimo de felicidad, sino todo lo contrario.
Necesitamos cambiar el chip y ver cada caída, cada fallo, como una nueva oportunidad para crecer, para superarse. Que sean ellos quienes tomen ya algunas decisiones, confiar en sus capacidades, dejar que lo hagan mal, que lo hagan a su tiempo aunque nos parezca despacio, a su manera.

Aquí van algunos ejemplos:

  • Analiza la ayuda que necesita en cada momento, si por su edad y sus capacidades puede hacerlo solo, deja que lo haga y valora su esfuerzo y resultado.
  • Relájate y prioriza su aprendizaje, no lo hagas tu para acabar antes, ten paciencia y recuerda que es mejor que lo haga solo, aunque tardemos todos más.
  • Olvídate de lo perfecto. Nada ni nadie es perfecto así que no sirve de nada exigir la perfección a nuestros hijos. Recuerda que más vale acabado que perfecto. La satisfacción procede del trabajo realizado, no del resultado final.
  • Deja que experimenten ellos mismos.
  • Lo les transmitas tus miedos, intenta relajarte y deja de lado tu ansia de control.
  • Facilita momentos en que tenga que tomar decisiones, por ejemplo, que elija su ropa, que se organice en el estudio, que decida a qué extraescolar ir, etc.

¿Qué conseguiremos con esto?

  • Haremos que sean más autónomos, independientes.
  • Se sentirán más capacitados para hacer las cosas. Confiarán en ellos mismos, sabrán respetarse y hacer que les respeten.
  • Evitaremos que sean manipulados.
  • Tendrán más autoestima, serán más resilientes.
  • Controlarán mejor sus miedos y se enfrentarán ellos solos a las adversidades.
  • Se frustrarán menos, les importará menos equivocarse porque verán en el error una oportunidad para crecer.
  • Se conocerán más a sí mismos, sabrán en qué son buenos y que cosas les cuestan más, aumentará su afán de superación, se aceptarán plenamente y se sentirán satisfechos consigo mismos.

Busca ayuda

Si te sientes perdido o perdida en cómo educarles para que crezcan con una buena salud emocional, si quieres saber cómo educar sin sobreproteger, o tienes dudas sobre si les estás protegiendo demasiado, o si por el contrario exiges más de lo que deberías, puedes consultarnos. Estaremos encantados de orientarte en este proceso que es la educación de tus hijos.

Además, puedes asistir a nuestra escuela de padres, allí, tratamos temas como este mismo, además de muchos otros de gran interés para padres y madres. Tienes aquí el enlace para saber más sobre nuestra escuela de padres: https://www.metododivergentes.com/programas-formacion-a-padres-y-profes/

Joana Bofí Alvarado, Psicóloga Infantil y Adolescente, especializada en Altas Capacidades.

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