En qué situaciones es recomendable la terapia familiar

padre, madre e hijos acudiendo a una sesión de terapia familiar

En muchas ocasiones, cuando unos padres nos solicitan sesiones de terapia para sus hijos, vienen con la idea de que el trabajo va a ser con el niño o niña únicamente, sin embargo, en la mayoría de los casos para que un menor mejore se necesita una terapia familiar con hijos.

Necesitamos revisar cómo se comunican entre ellos dentro de la familia, cómo se organizan, cómo son los vínculos emocionales entre ellos, las normas y consecuencias, y todo lo que envuelve la dinámica familiar.

No se trata aquí de señalar quién lo hace mal sino de entender cómo funcionan, qué les ayuda y qué no, y principalmente de aplicar los cambios necesarios para una convivencia más sana.

Qué es la terapia familiar y en qué se diferencia de la terapia individual

La principal diferencia entre la terapia individual y la familiar es que la primera centra el trabajo en la persona (en este caso el menor) mientras que la segunda se ocupa de todos los miembros de la unidad familiar, normalmente los padres y el menor.

En la terapia familiar se trabaja la comunicación entre los miembros, la gestión de los conflictos, la aplicación de normas, límites y consecuencias, la gestión y expresión emocional.

La mayoría de veces se combina el trabajo individual con el menor, con algunas sesiones con los padres o en conjunto.

A veces también es necesario hacer algunas sesiones con hermanos, lo cual resulta clave para abordar dinámicas complejas como los celos entre hermanos.

La idea es sencilla: si el menor vive en un sistema familiar, ese sistema también es parte de la solución.

Señales de que tu familia puede beneficiarse de una terapia conjunta

Hay algunas señales que pueden indicarnos que nos beneficiaría una intervención familiar: si existen discusiones frecuentemente, dificultad a la hora de resolver los conflictos, falta de límites o consecuencias que no funcionan, no saber aplicar consecuencias o no las correctas, baja comunicación emocional, problemas de conducta frecuentes y una convivencia tensa constante.

También es útil cuando cada miembro de la familia interpreta lo que ocurre de una forma muy distinta y no consigue ponerse en el lugar del otro.

Conflictos que se repiten sin encontrar solución

En la mayoría de relaciones, ya sean familias, parejas, hermanos… las discusiones suelen ser siempre de los mismos temas (estudios, mala conducta, móvil, horarios, falta de colaboración en casa, malas contestaciones, etc). Normalmente se intenta solucionar desde casa, pero el problema vuelve a aparecer y con él los gritos, los castigos, el cansancio y la sensación de no salir del bucle.

Es en estos casos cuando la terapia familiar ayuda a identificar qué mantiene el conflicto, qué se está haciendo mal o no funciona y cómo mejorar. En la mayoría de casos el problema no es la norma, sino cómo se pide, se responde y se interpreta.

Cuando el problema de un hijo afecta a toda la dinámica familiar

Cuando un niño tiene problemas de conducta, ansiedad, depresión, TDAH, Autismo, dificultades del aprendizaje o cualquier problema emocional, es habitual que esto afecte a todos los miembros de la unidad familiar. Incluso puede que estén ayudando de forma inconsciente al mantenimiento de algunas conductas que provocan malestar.

Las rutinas cambian. Los hermanos pueden sentirse desplazados. Los padres se agotan. Aparecen discusiones sobre cómo actuar. Uno tiende a proteger más, otro a exigir más, y el menor queda en medio de respuestas contradictorias.

La terapia familiar permite reorganizar toda la dinámica. Ayuda a que la familia comprenda qué está ocurriendo y aprenda a responder de una forma más coherente y ajustada.

Tras una separación, pérdida o cambio importante

Cuando la familia experimenta un cambio importante, como puede ser una separación, un duelo, una mudanza, cambio de colegio, enfermedad o algún acontecimiento vital que haya generado una desestabilidad emocional, también es un momento en el que conviene buscar terapia familiar.

En estas situaciones, saber cómo acompañar emocionalmente al niño en la separación resulta fundamental para ofrecer estabilidad al menor.

Muchas veces los niños y niñas no saben cómo expresar lo que sienten pero lo muestran a través de irritabilidad, quejas somáticas, bajo rendimiento escolar, problemas del sueño o la alimentación.

La terapia familiar aquí facilitará la comunicación dentro de la familia, ayudará a poner palabras a lo que se siente y ofrecerá un espacio donde transitar el momento de forma más saludable.

padres e hijos acudiendo a terapia familiar

Cómo funciona una sesión de terapia familiar con niños o adolescentes

El principal objetivo de la terapia familiar es comprender la forma de relacionarse que tienen sus miembros y conseguir que esta sea más adaptativa y beneficiosa para todos, ayudándoles a saber gestionar conflictos.

Se puede trabajar en algunas sesiones con los padres y el menor, y otras en las que el trabajo será principalmente con el menor o por el contrario, solo con los padres.

Es importante involucrar a todos en la terapia, de esta forma evitaremos que el menor piense que «hay algo mal en él», ya que al ver que todos trabajamos se entiende que es un trabajo familiar conjunto.

Qué papel tiene cada miembro de la familia en el proceso terapéutico

La mayoría de veces cuando acudís a nuestro centro buscando terapia, suele ser pensando en que la terapia va a ir dirigida a vuestro hijo o hija, ya que es quien «se porta mal», «desafía» o presenta irritabilidad, etc. Pero la realidad es que en la mayoría de casos se necesita trabajar tanto con el menor como con los padres.

Pensad que un niño o niña de 4 años, 5, 6… se comporta de una determinada forma o reacciona, en base a lo que el adulto hace o deja de hacer. Es decir, que muchas veces ese cambio no se necesita únicamente del menor, sino también de los adultos con quien convive. Por eso, en terapia familiar, cada persona tiene un papel importante.

Los padres no acuden solo para “contar lo que hace mal su hijo”, sino para revisar también cómo están acompañando, qué normas funcionan, qué límites se están aplicando y qué dinámicas podrían estar reforzando el problema sin querer.

Los hijos, por su parte, tienen la oportunidad de expresar cómo viven lo que ocurre en casa, qué necesitan y qué les cuesta.

Cuánto dura la terapia familiar y qué resultados se pueden esperar

La duración de la terapia depende de varios factores. Por un lado está el motivo de consulta (mala conducta, ansiedad, estado de ánimo, elevada conflictividad, etc), dependiendo del problema a tratar vamos a necesitar más o menos tiempo, por otro lado también hay que tener en cuenta el tiempo que lleve instaurado en la familia, la predisposición al cambio de cada uno de sus miembros, la conciencia de problema, lo que se hace con la sesión fuera de la sesión (muchas veces solamente se trabaja en sesión y cuando se sale de consulta continuamos sin aplicar cambios), etc.

Los resultados que se buscan no son “que nunca más haya discusiones”. Eso sería poco realista. El objetivo es que la familia aprenda a discutir de otra manera, a reparar después del conflicto, a comunicarse con más claridad y a sostener mejor las emociones de cada miembro.

Una buena terapia familiar puede mejorar la convivencia, reducir la tensión diaria, fortalecer el vínculo y ayudar a que el menor se sienta más seguro y comprendido.

Si sientes que tu hogar se ha convertido en un bucle de discusiones y quieres recuperar la estabilidad, puedes solicitar una sesión de terapia familiar en Valencia con nuestro equipo para que evaluemos vuestro caso y os ayudemos a diseñar una dinámica más sana.

C/ Joaquín Costa nº 43
46005. Valencia

hola@metododivergentes.com

Joana Bofí Alvarado

Directora de Método Divergentes y Psicóloga Clínica Infantojuvenil

colegiada nº CV12247

Cuenta con una sólida formación académica, destacando su Licenciatura en
Psicología por la Universitat de València, Máster en Psicología General Sanitaria y diversos másteres especializados en el ámbito infantojuvenil. Joana canaliza su experiencia para ofrecer soluciones integrales a los trastornos infantojuveniles y brindar apoyo a aquellos con altas capacidades intelectuales, su campo de especialidad.

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