Por qué mi hijo adolescente duerme demasiado

Cuando llega esta etapa en la vida de un menor, uno de los cambios que las familias suelen notar más pronto está relacionado con las horas de sueño.

Levantarse a mediodía y haciendo un esfuerzo, dormir hasta 12 horas de un tirón…hace que los padres se pregunten si es normal o su hijo adolescente duerme demasiado.

La respuesta es que depende, veamos de qué.

Por qué el sueño cambia tanto durante la adolescencia

A parte de los cambios a nivel biológico propios de esta etapa del desarrollo, que influyen sobre el ritmo circadiano, se suman también lo cambios en el ritmo de vida, los cambios psicológicos y emocionales.

Los horarios escolares durante estas edades cambian, empiezan antes las clases y eso supone despertarse más temprano. Muchos adolescentes se duermen tarde por la noche y esto hace que a lo largo de la semana vayan acumulando horas de sueño que intentan compensar el fin de semana. Por eso, cuando llega el sábado y el domingo, duermen hasta mediodía.

Además de esto, a nivel biológico, en los adolescentes, la melatonina empieza a liberarse más tarde por la noche —a veces hasta dos horas después que en adultos— y su efecto se prolonga más tiempo hacia la mañana. El resultado es que biológicamente no pueden dormirse temprano aunque quieran, y tampoco pueden despertarse descansados a una hora convencional.

Mi hijo duerme demasiado: cuándo es normal y cuándo no

Si vemos que el adolescente continúa con su vida normalmente, duerme mucho pero se despierta de forma natural y sigue con sus actividades diarias, no debe causar alarma.

El problema es si vemos que duerme en exceso incluso después de dormir una noche completa, o le cuesta mantenerse despierto durante el día, deja de hacer sus actividades cotidianas, etc. Aquí si deberíamos preguntarnos qué está pasando.

La hipersomnia puede ser la consecuencia de otros desajustes, como la apnea del sueño, o ser un síntoma secundario de algún problema emocional. Algo que puede ayudarnos es valorar si inició de forma brusca después de cambios en el estado de ánimo, o del rendimiento académico. La cantidad de horas de sueño no es lo principal, sino lo que ocurre cuando está despierto.

Insomnio y dificultad para descansar en jóvenes: causas más frecuentes

Uno de los factores que debemos averiguar también es si realmente duerme muchas horas o en realidad es que duerme fuera del horario habitual. Puede que por la noche no duerma bien, no descanse o se duerma muy tarde, y por este motivo el sueño profundo se da durante el día.

Estaríamos hablando entonces de insomnio. Puede deberse a una incapacidad para dormirse a la hora esperada, despertarse frecuentemente por la noche, tener un sueño muy ligero que no facilita el descanso o despertarse excesivamente temprano.

Las causas más comunes son el uso de pantallas antes de dormir (la luz azul inhibe la melatonina), el estrés académico y social y el uso de cafeína (es muy común en adolescente el consumo de bebidas energéticas y refrescos, con alto contenido en cafeína y otras substancias estimulantes).

La escasa exposición a luz natural durante el día, combinada con mucha luz artificial por la noche, también confunde el reloj interno.

Relación entre el sueño y el estado emocional en la adolescencia

La adolescencia es una etapa de grandes cambios, tanto a nivel físico como psicológico y emocional. A nivel emocional, aún no hay una completa regulación emocional, las emociones se viven con mayor intensidad. El adolescente está buscando su sitio y su identidad.

Cuando un adolescente duerme mal, la capacidad de regulación cae, se desestabilizan, baja la tolerancia y se reduce su capacidad para gestionar conflictos. Están más irritables, puede que decaídos y tienen reacciones desproporcionadas.

Sueño y estado emocional se influyen mutuamente, siempre.

Sueño y depresión: cómo se retroalimentan

La hipersomnia es uno de los síntomas reconocidos de la depresión en jóvenes. A diferencia de los adultos mayores, donde la depresión suele cursar con insomnio, en adolescentes es frecuente el patrón contrario: dormir mucho, levantarse con dificultad, seguir agotado después de muchas horas en cama.

A la vez, el hecho de dormir mucho hace que no pueda haber una activación conductual, muy necesaria en el tratamiento de la depresión.

Cuándo los problemas de sueño necesitan atención profesional

Si vemos que el patrón de sueño está interfiriendo de forma significativa en el funcionamiento habitual del adolescente, en las actividades de la vida diaria, las relaciones sociales y el ámbito académico, es momento de buscar ayuda profesional.

Igualmente, si vemos que durante el día se muestra cansado continuamente y sin ganas de hacer nada, ni tan siquiera las cosas de las que antes disfrutaba, estamos ante otro indicador que nos debe hacer buscar ayuda.

El primer paso puede ser el médico de familia, que descartará causas físicas como anemia, hipotiroidismo o apnea. Si esas se descartan y los problemas persisten, una valoración psicológica es el paso lógico.

Y quizás antes que nada, algo básico que se nos suele pasar: preguntar. ¿Te estás sintiendo bien últimamente? ¿hay algo que quieras comentarnos? ¿podemos ayudarte? parece lógico pero la mayoría de veces no lo hacemos, y este debería ser el primer paso.

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Joana Bofí Alvarado

Directora de Método Divergentes y Psicóloga Clínica Infantojuvenil

colegiada nº CV12247

Cuenta con una sólida formación académica, destacando su Licenciatura en
Psicología por la Universitat de València, Máster en Psicología General Sanitaria y diversos másteres especializados en el ámbito infantojuvenil. Joana canaliza su experiencia para ofrecer soluciones integrales a los trastornos infantojuveniles y brindar apoyo a aquellos con altas capacidades intelectuales, su campo de especialidad.

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