La autoestima e imagen corporal en la adolescencia son dos temas que están interconectados. Ambas se retroalimentan entre sí.
La adolescencia es una etapa de grandes cambios, tanto a nivel físico como psicológico. Además es una edad en la que la opinión de los demás (especialmente el grupo de iguales) tiene un gran peso sobre las ideas propias.
Es una etapa de especial sensibilidad ya que se está conformando el autoconcepto y aquí el papel de las familias es fundamental para que esta se haga sobre una base segura.
Índice
- 1. Por qué la imagen corporal afecta tanto a la autoestima en esta etapa
- 2. Señales de que tu hijo adolescente tiene una relación problemática con su cuerpo
- 3. Cuándo la preocupación por el físico se convierte en obsesión
- 4. Cómo influyen las redes sociales en la imagen corporal de los jóvenes
- 5. Autocuidado y autoestima: cómo trabajarlos juntos en casa
- 6. Cuándo buscar apoyo psicológico si tu hijo tiene baja autoestima por su imagen
Por qué la imagen corporal afecta tanto a la autoestima en esta etapa
Durante la adolescencia, el cuerpo experimenta grandes cambios y de forma muy rápida (altura, vello, forma corporal, voz…) y ante estos cambios el adolescente no siempre los recibe de forma positiva. Son cambios que cuesta aceptar e integrar como imagen propia.
Además, los cambios no llegan al mismo tiempo a todos, unos maduran más pronto y otros les cuesta más dar ese salto. Aquí es donde empiezan las comparaciones y muchas veces aparece la incomodidad, vergüenza o falta de confianza.
La imagen corporal no es solamente cómo es el cuerpo sino también que opinión tiene uno de su propio cuerpo. Un adolescente puede tener un determinado cuerpo y no tener un buen autoconcepto sobre ese cuerpo, mientras que otra persona puede vivirlo de forma más positiva y adaptativa.
Al inicio del artículo decíamos que son dos ideas que se retroalimentan porque tener una buena autoestima en esa etapa hará que aceptes más esos cambios, que tengas una buena imagen corporal, y a la vez tener una buena imagen corporal hará que mejore tu autoestima. Lo mismo en el sentido opuesto.
Señales de que tu hijo adolescente tiene una relación problemática con su cuerpo
Normalmente en esta etapa se tiene más interés por el aspecto físico. Empiezan a interesarse por la ropa, quieren definir su estilo, analizan con qué cosas se sienten mejor o peor. Todo esto se encuentra dentro de la normalidad y debemos respetarlo.
Cuando las familias debemos plantearnos si hay un problema es cuando veamos que esto empieza a condicionar demasiado su día a día. Si evita planes por no sentirse cómodo con su cuerpo, si rechaza hacerse fotos o se compara continuamente con los demás.
Otro aspecto que puede indicarnos que hay un problema es la verbalizaciones duras hacia sí mismo: «soy horrible», «odio mi cuerpo», etc. Algunas veces no lo dicen pero vemos que se ocultan o tapan partes el cuerpo que no les gustan.
Es importante estar atentos y comprobar que no haya cambios en la alimentación, ejercicio físico intenso o excesivo, necesidad constante de validación o malestar después de usar redes sociales. Puede ser útil, en este momento profundizar sobre cómo ayudar a un adolescente con baja autoestima
Cuándo la preocupación por el físico se convierte en obsesión
La preocupación por el físico deja de ser normal cuando esta empieza a ocupar la mayor parte del tiempo. Cuando pasan mucho tiempo revisando su cuerpo, comparándose, buscando defectos o intentando corregir partes que no les gustan.
Si ves que está más decaído/a, se aísla, pregunta continuamente sobre determinados temas referentes a su apariencia, deja de hacer algunas actividades como ir a la playa o similar, son indicadores de un posible problema más de tipo obsesivo.
Cómo influyen las redes sociales en la imagen corporal de los jóvenes
Las redes sociales funcionan como un gran amplificador de los problemas de imagen corporal ya que, si con anterioridad a esta los jóvenes se comparaban con compañeros/as de clase, ahora se comparan con cuerpos editados, poses estudiadas, filtros, rutinas irreales y partes muy manipuladas de la vida real de una persona.
La comparación ahora se hace con una imagen aparentemente perfecta de la realidad, y aunque racionalmente sepamos que esto no es así, nuestro cerebro sí lo procesa como real.
Además, los algoritmos pueden encerrar al adolescente en contenidos cada vez más centrados en estética, dietas, gimnasio, belleza o transformación corporal. Sin darse cuenta, están en todo momento comparándose con esto.
La clave está en ayudarle a desarrollar un pensamiento crítico, revisar qué contenidos consume y entender y que él o ella entienda cómo se siente después de verlos. No sirve de nada prohibir directamente, decirle «no hagas esto», porque se va a cerrar a nosotros.

Autocuidado y autoestima: cómo trabajarlos juntos en casa
Para reforzar la autoestima desde casa, más que repetir continuamente frases como «eres guapísima», «no digas esas cosas, tu cuerpo esté bien», «no se porque dices que tienes una frente fea, si no es así» o similares, es mejor empezar a hablar del cuerpo desde la funcionalidad, desde lo que nos permite hacer, en vez de desde la apariencia.
Hacerles ver la importancia de tener un cuerpo sano y de lo que somos capaces de hacer con él: movernos, bailar, abrazar, descansar, correr, respirar, sonreir, escuchar música…
Otro aspecto que ayuda es fomentar hábitos de autocuidado, que no sean como castigos ni como corrección del cuerpo sino como una forma placentera de respetarnos. Dormir bien, descansar, comer de forma equilibrada, hacer alguna actividad física que nos guste, cuidar la higiene…siempre desde el respeto y no para encajar en un ideal.
El lenguaje que usemos en la familia (entre nosotros), también es importante. No hacer comentarios de cuerpos ajenos, dietas constantes, bromas sobre el físico de otros o comentarios frente al espejo sobre nosotros mismos. La autoestima se construye también a través de pequeños gestos.
Cuándo buscar apoyo psicológico si tu hijo tiene baja autoestima por su imagen
Cuando veamos que la preocupación empieza a generar sufrimiento intenso, aislamiento, cambios de humor, evitación de actividades, cambios en la alimentación o si aparecen conductas de ejercicio excesivo, ansiedad al comer, comentarios negativos hacia uno mismo, es momento de buscar ayuda.
En terapia les ayudamos a tener una relación sana con su propio cuerpo, a respetarlo y aceptarlo positivamente. No se trata de conseguir de forma rápida «que se vea bien» sino de construir una imagen corporal sólida y respetuosa. Aqui puedes conocer cómo funciona la terapia para adolescentes con baja autoestima
Se exploran pensamientos, comparaciones, experiencias de rechazo, presión social, autoexigencia y emociones asociadas. También se trabajan habilidades de regulación emocional, seguridad personal y construcción de identidad más allá del físico.
La autoestima e imagen corporal en la adolescencia requieren tiempo, acompañamiento y un entorno que no reduzca el valor personal a la apariencia.

