Niña Feliz

Influencia de la inteligencia emocional en el ámbito académico

Durante mucho tiempo se ha creído que el éxito académico estaba ligado solamente al cociente intelectual. Quien poseía una puntuación más elevada en los test de inteligencia debía obtener mejores calificaciones en el colegio.

Sin embargo, hoy en día, gracias a los estudios de la neurociencia, sabemos la influencia que tiene la inteligencia emocional en el rendimiento académico.

El bienestar personal y por tanto la inteligencia emocional, tienen un papel fundamental desde edades tempranas, no sólo en cuanto al rendimiento escolar, sino también en cuanto al éxito profesional y al éxito en la vida personal de cada uno.

La progresión del Cociente Intelectual

Los últimos años el cociente intelectual de la población general ha aumentado unos 20 puntos. Las nuevas generaciones se están volviendo más inteligentes, sin embargo, sus capacidades sociales y emocionales están disminuyendo.

Debido a esto, es necesario que nos pongamos en marcha para trabajar las habilidades emocionales de los alumnos ayudados por la educación emocional.

Uno de los pilares de la inteligencia emocional es reconocer y definir las propias emociones, que son mecanismos de supervivencia que forman parte de nosotros, como la tristeza, la ira, el miedo…

Cada una de ellas tiene un significado y nos permiten afrontar las diferentes situaciones en las que nos encontramos. Condicionan nuestro comportamiento e influyen en nuestra salud y bienestar social, personal y profesional.

La educación emocional

La educación basada en el desarrollo de la inteligencia emocional ayuda a minimizar las situaciones que nos afectan de forma negativa, tanto mental como físicamente, fomentando un estado de bienestar y equilibrio emocional, ya que permite aprender a transformar las emociones en estímulos y aprendizaje positivo.

Se fundamenta en los principios de prevención, desarrollo e intervención social, con los objetivos de promover el crecimiento afectivo-cognitivo y social de los alumnos, fomentar al máximo posible todas sus capacidades individuales, sociales, intelectuales y culturales, así como educar las emociones para conseguir su enriquecimiento como persona.

La inteligencia emocional es una parte de la inteligencia social que incluye la capacidad de evaluar, expresar, regular y emplear nuestras emociones adaptándolas a cada situación, de tal forma que guíen nuestro pensamiento y comportamientos y nos permitan reconocer cuándo pasamos de un estado emocional a otro.

Aunque el ser humano es un animal racional, se deja llevar por estímulos emocionales irracionales, siendo posible controlar estas conductas emocionales moldeando los hábitos adquiridos, pretendiendo que el niño controle su propia conducta, en lugar de depender constantemente de las situaciones y de las personas con las que se relaciona.

Tanto en el ámbito familiar como en el escolar debemos potenciar la importancia de la educación emocionalmente inteligente. Esta a su vez se puede extender al ámbito laboral y prácticamente a todas las relaciones interpersonales. Toda emoción sin excepción afecta directamente al proceso de aprendizaje. De ahí la importancia de saber reconocerlas y gestionarlas eficazmente para utilizarlas a nuestro favor.

Familia

La familia tiene una gran influencia en la formación y desarrollo de la personalidad y de las actitudes. Los padres aportan seguridad para que los hijos se abran al mundo físico y social, y vuelven a ellos para recibir ayuda, apoyo, consuelo y seguridad. Los padres tienen más variadas oportunidades para influir en el comportamiento del niño, son los principales educadores, sobre todo durante la infancia.

La acción de la familia es reforzada y completada por la escuela, ambos constituyen los principales contextos para potenciar el desarrollo emocional y lograr una personalidad sana e integral del niño, que contribuya a su bienestar personal y social.

Los padres deben centrarse en enseñar a sus hijos buenos modelos de vida. Incluso en familias donde los niveles de inteligencia no son altos los niños pueden tener buenos modelos donde aprender.

Escuela

Los estudiantes disponen de un lugar de referencia, la escuela, donde es necesario estimular el empleo de las distintas capacidades de las que disponen. 

No todos los alumnos requieren aprender de la misma manera, ya que la misma materia puede ser presentada de distintas formas para facilitar su asimilación, siendo el estado emocional el que influye en el procesamiento de la información.

Disfrutarán más si el profesor educa emocionalmente, construirán más fácilmente su propia autoestima, tendrán un mejor rendimiento académico y una mejora de la creatividad, extendiéndose a ellos las cualidades humanas del educador, y originándose un ambiente escolar menos agresivo y con menos problemas relacionados con la disciplina.

Los objetivos inalcanzables originan sentimientos de incapacidad y la autoevaluación realista evita la tendencia a generalizar el fracaso que se da en algunos individuos a partir de limitaciones concretas e insignificantes. Un alumno adquiere mejor los conocimientos si tiene confianza, iniciativa, motivación…

Rendimiento académico

Como ya hemos comentado, muchos de los problemas que podemos encontrar dentro del ámbito educativo se pueden contrarrestar y dar solución mediante la inclusión de las emociones en la escuela. Las emociones influyen directamente en el desempeño académico, pues actúan sobre el aprendizaje.

Diferentes estudios han comprobado que al incorporar las emociones a la enseñanza los resultados académicos son más satisfactorios, pues alcanzan una mayor eficacia y calidad en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Por esta razón debemos potenciar las competencias emocionales como un elemento ineludible para facilitar el desarrollo curricular del alumno.

La concentración y la atención son factores determinantes a la hora de conseguir un aprendizaje eficaz. Pero cómo puede un alumno estar concentrado en la clase de historia, por ejemplo, si está preocupado, triste, enfadado porque acaba de pelear con un amigo…

Todas esas emociones generan sentimientos, que si no sabemos controlar y gestionar hacen que nuestros pensamientos se trasladen fuera del aula. Por tanto, nuestro aprendizaje se ve influenciado negativamente.

Por lo tanto, existe una conexión entre la inteligencia emocional y el rendimiento escolar. Las relaciones tanto intrapersonales como interpersonales influyen sobre la salud mental de los estudiantes, y mantener un buen equilibrio afectará al rendimiento académico final.

En Divergentes somos especialistas en el desarrollo emocional de los niños y por ello trabajamos de forma grupal en nuestra extraescolar de Inteligencia Emocional.

Javier Peñarrubia Orozco. Especialista en Altas Capacidades e Inteligencia Emocional.

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