¿Alguna vez te has preguntado de dónde viene la forma que tenemos de gestionar nuestras emociones? ¿O por qué nos expresamos de la forma en la que lo hacemos? En esta entrada al blog te vamos a hablar de la respuesta a esas preguntas: el apego.
Las primeras experiencias que presenciamos en la niñez nos dejan una huella muy intensa. Aquí entra el papel de los cuidadores: es en esta etapa donde los patrones de apego entre el niño y sus padres forman un papel fundamental en el desarrollo del pequeño.
El apego es el modo en que las personas interactúan con aquellas otras personas con las que establecen un vínculo relevante, incluyéndose los sentimientos de intimidad y compromiso.
Si la relación está basada en cuidados y cercanía, cuando el pequeño crezca lo hará de forma sana; mientras que, si los padres descuidan la atención, se podría llegar a desarrollar alguna patología en el futuro.
Debemos tener en cuenta que el ser humano llega al mundo de una forma vulnerable, necesitando del cuidado de otras personas para poder sobrevivir. Es en este momento cuando se forma en el entorno cercano el vínculo de apego.
Las figuras de apego no nos dan únicamente los recursos que necesitamos para vivir, sino que también son los responsables de ofrecernos la primera fuente de amor y comprensión. Por lo tanto, el apego ayuda de manera decisiva a construir los fundamentos básicos del sentido privado de seguridad.
Índice
¿Qué tipos de apego existen?
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Apego seguro.
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Apego ansioso o preocupado.
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Apego evitativo o temeroso.
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Apego desorganizado.

