Apego seguro

¿Alguna vez te has preguntado de dónde viene la forma que tenemos de gestionar nuestras emociones? ¿O por qué nos expresamos de la forma

¿Alguna vez te has preguntado de dónde viene la forma que tenemos de gestionar nuestras emociones? ¿O por qué nos expresamos de la forma en la que lo hacemos? En esta entrada al blog te vamos a hablar de la respuesta a esas preguntas: el apego.

Las primeras experiencias que presenciamos en la niñez nos dejan una huella muy intensa. Aquí entra el papel de los cuidadores: es en esta etapa donde los patrones de apego entre el niño y sus padres forman un papel fundamental en el desarrollo del pequeño.

El apego es el modo en que las personas interactúan con aquellas otras personas con las que establecen un vínculo relevante, incluyéndose los sentimientos de intimidad y compromiso.

Si la relación está basada en cuidados y cercanía, cuando el pequeño crezca lo hará de forma sana; mientras que, si los padres descuidan la atención, se podría llegar a desarrollar alguna patología en el futuro.

Debemos tener en cuenta que el ser humano llega al mundo de una forma vulnerable, necesitando del cuidado de otras personas para poder sobrevivir. Es en este momento cuando se forma en el entorno cercano el vínculo de apego.

Las figuras de apego no nos dan únicamente los recursos que necesitamos para vivir, sino que también son los responsables de ofrecernos la primera fuente de amor y comprensión. Por lo tanto, el apego ayuda de manera decisiva a construir los fundamentos básicos del sentido privado de seguridad.

 

¿Qué tipos de apego existen?

  1. Apego seguro.

Se trata del tipo de apego más sano de todos y la que actúa como un factor de protección ante la psicopatología. Es el que se da cuando el niño siente que sus progenitores no le van a fallar. Por eso, este tipo de apego se da cuando el cuidador proporciona seguridad al niño y, además, se preocupa de establecer una buena comunicación y contacto.

El resultado de este tipo de apego es que no les supondrá un esfuerzo unirse de forma íntima a las personas y no les provocará miedo el abandono. Así, podrán llevar una vida adulta independiente, sin prescindir de sus relaciones interpersonales y los vínculos afectivos. Se sienten validados emocionalmente y seguros para relacionarse con lo que les rodea.

 

  1. Apego ansioso o preocupado.

En este tipo de apego, el niño no confía en sus cuidadores y crece con una sensación de incertidumbre e inseguridad, ya que no tienen la seguridad de disponer de la ayuda que puedan llegar a necesitar en algún momento.

Este tipo de sentimiento se ve reforzado en los casos en los que los padres recurren a la amenaza de abandono como mecanismo para controlar las conductas inadecuadas.

Estos niños suelen presentar angustia y miedo ante las separaciones, además de dificultades para calmarse cuando el cuidador vuelve a aparecer. También necesitan la aprobación de los cuidadores y vigilan que no les abandonen.

Las personas adultas evitan sus emociones porque consideran que pueden llegar a verse abrumados debido a su intensidad, por lo que no disponen de recursos esenciales para la regulación emocional.

 

  1. Apego evitativo o temeroso.

Este tipo de apego aparece cuando los cuidadores no han proporcionado la seguridad suficiente para el pequeño, haciendo que éste último desarrolle una autosuficiencia compulsiva y un distanciamiento emocional de los mismos.

 

El comportamiento de estos niños está relacionado con llanto cuando se separan de su cuidador y una evitación del contacto. Además, suelen presentar grandes picos de estrés y se sienten poco valorados, haciendo que a la larga puedan tener problemas de intimidad con los demás.

 

Cuando se llega a la edad adulta, se caracteriza por la búsqueda de la soledad y por la incomodidad en las relaciones personales.

  1. Apego desorganizado.

Es una mezcla entre el apego ansioso y el evitativo, causado por una conducta insegura o negligente de los progenitores.

El niño tiene comportamientos inadecuados y contradictorios, presenta inseguridad, acciones impulsivas o explosivas, mala gestión de sus emociones y no confía en su cuidador, llegando incluso a sentir miedo hacia él.

Este estilo de apego forma huellas profundas en la autoimagen y en la personalidad, por lo que es el que está más relacionado con la psicopatología.

¿Por qué es importante que se fomente un apego seguro?

Los niños que han tenido este tipo de apego durante el primer año y medio de vida desarrollan una mejor confianza, autonomía y autoestima durante su vida. Además, presentan mejores aptitudes a la hora de gestionar sus emociones y una mayor seguridad en ellos mismos.

Si nos vamos al entorno social, los niños que desarrollan un apego seguro, a la larga, mantendrán relaciones más sanas y saludables.

 ¿Qué pasa si mi hijo no genera un apego seguro?

Como hemos explicado antes, existen diferentes tipos de apego que están ligadas a diferentes respuestas emocionales y sociales.

Así, la característica que comparten los niños que no han sido capaces de generar un apego seguro es una baja habilidad emocional y social, además de comportamientos intimidatorios o violentos durante la infancia. Además, ligado a la baja habilidad social nombrada, se pueden generar comportamientos muy dependientes o, por el contrario, muy independientes.

Esto quiere decir que, cuando el sistema de apego está dañado, es más fácil que se sufra algún tipo de desregulación propia o relacionada con los demás.

Es por esto por lo que resulta muy importante prestar atención a los primeros años de vida de los más pequeños, estableciendo vínculos fuertes y relaciones seguras en las que ellos se sientan cuidados y protegidos.

En Divergentes ofrecemos una actividad extraescolar de Inteligencia Emocional (https://www.metododivergentes.com/programas-inteligencia-emocional/)  en la cual los niños aprenden a gestionar sus emociones y a desarrollar habilidades sociales, importantes en todas las etapas del desarrollo infantil.

Joanna Cortés Saura, psicóloga. CV16079.

 

 

C/ Joaquín Costa nº 43
46005. Valencia

605 829 073
619 148 863

hola@metododivergentes.com

Extraescolares en Valencia

¿Necesitas ayuda relacionada con Educación emocional?

Consejo de nuestros expertos

Tratamos este y otros problemas relacionados con Educación emocional en nuestras clases. Pide información:

Si continúas navegando por la web, aceptas el uso de cookies. Más información

The cookie settings on this website are set to "allow cookies" to give you the best browsing experience possible. If you continue to use this website without changing your cookie settings or you click "Accept" below then you are consenting to this.

Close