Estimulación cognitiva en la tercera edad.

El envejecimiento no es por sí mismo una patología, pero sí es un proceso que favorece la aparición de enfermedades en el organismo. La

El envejecimiento no es por sí mismo una patología, pero sí es un proceso que favorece la aparición de enfermedades en el organismo. La forma en la que envejecemos está determinada por factores genéticos y factores ambientales. Los factores genéticos corresponderían con la información genética que tienen nuestras células y es heredada de nuestros padres. Por otra parte, los factores ambientales son agentes a los que nos exponemos en nuestra vida que modulan la expresión de esos genes y pueden acelerar o atenuar los procesos de deterioro de nuestro cuerpo y nuestro cerebro.

En la literatura científica se suele hacer una diferenciación cuando se habla de envejecimiento entre, envejecimiento normal, envejecimiento patológico y envejecimiento saludable.

Envejecimiento normal: Cambios graduales en la estructura del organismo que ocurren por el transcurrir de los años y no por causa de procesos patológicos o accidentales.

Envejecimiento patológico: Deterioro físico y mental por la acumulación de daños, procesos vasculares, infecciosos o tumorales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe como envejecimiento saludable el proceso de desarrollar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez.

¿Qué factores contribuyen al deterioro cognitivo?

– Estrés excesivo

– Estados de ánimo depresivos y/o ansiosos

– El envejecimiento

– Disminución de los estrógenos

-Adicciones

-Vida sedentaria

– Malos hábitos de vida (nutrición, sueño, etc.)

Cambios asociados al envejecimiento:

Ritmos biológicos y sueño: con la edad se produce una reducción en la producción de melatonina, la hormona que regula los ciclos de sueño. Esto provoca que se aumenten los episodios de despertares por la noche, que el sueño sea menos profundo, despertares más precoces y una mayor somnolencia durante el día.

Nutrición. Con la edad suele haber una desregulación en las señales de saciedad que se refleja en problemas para ajustar la ingesta lo que provoca desnutrición o sobrealimentación. También hay una reducción en la ingesta de líquidos. Los sentidos del gusto y del olfato también se deterioran provocando cambios en la percepción de los alimentos.

Actividad física. Esta reducción de la actividad física junto con los cambios en la alimentación desemboca en cambios en el metabolismo y la composición corporal. La capacidad física también suele disminuir desembocando en un estilo de vida más sedentario.

Cambios neurocognitivos. Hay muchas habilidades que mejoran con la edad, por ejemplo, hay más “sabiduría social” y mejores capacidades verbales pero algunas habilidades descienden casi universalmente como la atención la memoria o la concentración.

Dado que el avance en la edad conlleva esta serie de cambios entendemos la necesidad de tomar medidas frente al declive cognitivo.

¿Qué es necesario trabajar a nivel cognitivo?

  • Memoria y atención
  • Lenguaje
  • Tiempo de reacción
  • Capacidades visoespaciales

Por suerte tenemos plasticidad cerebral que es el potencial del cerebro de generar cambios tras exponerlo a estímulos que promuevan el aprendizaje o potencien el uso de las redes neurales. Esta plasticidad se asocia a experiencias complejas que se dan en ambientes enriquecidos. Está demostrado que promover la neurogénesis mejora el funcionamiento cognitivo con la consiguiente mejora de la atención, la velocidad de procesamiento, memoria y funciones ejecutivas.

Aunque el declive cognitivo con la edad parece una cosa inevitable sí que podemos hacer que ese proceso sea más lento mediante la estimulación de las distintas capacidades.

El entrenamiento cognitivo es muy útil no solo cuando queremos enlentecer el declive cognitivo sino también para mejorar el curso de determinados procesos neurodegenerativos siendo especialmente efectivo en las primeras fases para frenar la sintomatología y en fases posteriores para mantener las capacidades que todavía se conservan.

¿Qué podemos hacer para estimular las capacidades cognitivas?

Igual que ejercitamos el cuerpo con ejercicio físico podemos ejercitar el cerebro con ejercicios mentales.

La estimulación mental potencia la reserva cognitiva y favorece el envejecimiento saludable frenando o atenuando el declive cognitivo asociado a la edad. Si esta estimulación comienza pronto no sólo no se pierden facultades, sino que algunas pueden verse incluso mejoradas favoreciendo un estilo de envejecimiento más activo.

Desde Divergentes trabajamos de forma específica para mejorar capacidades como la memoria de trabajo, la atención y la velocidad de procesamiento. Además, acompañamos el proceso con especial atención a potenciar la motivación y regular las emociones que aparecen durante el tratamiento. Todo ello siempre adaptado a las necesidades individuales de cada uno.

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Lucía Lázaro Olivares, psicóloga.

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