Qué tipos de pruebas le hacen a un niño con TDAH

niños realizándose pruebas de evaluación tdah

Una de las preguntas más frecuentes que recibimos es qué pruebas se hacen para diagnosticar TDAH en niños. Y es una pregunta con sentido ya que las evaluaciones varían dependiendo de quién las haga, el tipo de centro, etc.

A veces las familias llegan después de haber pasado por evaluaciones muy breves, centradas únicamente en pruebas de atención. Es importante aclarar: el TDAH no se diagnostica con una sola prueba, ni con un test aislado. Se diagnostica estudiando el perfil completo del menor.

Cómo de diagnóstica el TDAH en niños

El diagnóstico de TDAH es un proceso meticuloso. Implica recabar información de los distintos agentes implicados en el desarrollo del menor: entrevista a padres, tutor de centro, observación, pruebas psicométricas y contexto evolutivo.

En Divergentes realizamos evaluaciones del perfil completo, con el objetivo de entender cómo funciona ese niño en su conjunto con cuestiones como el impacto del TDAH en su autoestima. Esto incluye la observación, evaluación de la inteligencia, funciones ejecutivas, estado emocional, autoconcepto y los bloques específicos que se consideren.

Por eso, el proceso comienza con una entrevista en profundidad con la familia. Ahí recogemos historia evolutiva, desarrollo, dificultades actuales, funcionamiento en el colegio y dinámicas familiares. En muchos casos también recabamos información del centro escolar.

A partir de ahí, estructuramos la evaluación en bloques.

Qué examen se hace para saber si mi hijo tiene TDAH

No existe un único “examen del TDAH”. Esta es una de las ideas más importantes que las familias deben tener claras.

Lo que sí existe es una evaluación estructurada, que permite analizar diferentes áreas implicadas en el funcionamiento del niño. En nuestro caso, siempre incluimos cuatro grandes bloques:

  • Evaluación de la inteligencia
  • Evaluación de funciones ejecutivas y atención
  • Evaluación emocional y de personalidad
  • Bloques específicos según hipótesis diagnóstica

Porque muchos síntomas que parecen TDAH pueden tener otros orígenes: ansiedad, dificultades de aprendizaje, altas capacidades o incluso situaciones emocionales complejas.

Cuando solo se evalúa la atención, se corre el riesgo de simplificar en exceso y llegar a conclusiones erróneas.

niño realizándose una evaluación de tdah

Qué pruebas se pueden aplicar a niños con TDAH

El tipo de pruebas que se utilizan no es el mismo en todos los casos. Depende, sobre todo, de la edad del menor y del momento evolutivo en el que se encuentra.

Esto es algo importante de entender desde el principio: no existen pruebas específicas de atención válidas para menores de 6 años. A esas edades, la capacidad atencional, la inhibición o la autorregulación aún están en pleno desarrollo, por lo que no es posible establecer un diagnóstico de TDAH.

A partir de los 6-7 años, el abanico de herramientas se amplía. Aquí ya podemos empezar a utilizar pruebas estandarizadas de atención y funciones ejecutivas, así como cuestionarios informados por padres y profesores, que nos aportan una visión muy valiosa del comportamiento del niño en distintos contextos.

En Divergentes, solemos comenzar con dos o tres pruebas específicas de atención, que nos permiten evaluar aspectos como la atención sostenida, la impulsividad o el control inhibitorio (por ejemplo, pruebas como d2 o Stroop).

Si observamos que los resultados apuntan a dificultades, ampliamos la evaluación con otras herramientas que exploran más en profundidad las funciones ejecutivas: planificación, memoria de trabajo, flexibilidad cognitiva o control de la interferencia.

Además, hay información que obtenemos de forma indirecta a través de otras pruebas. Por ejemplo, en escalas de inteligencia como el WISC, índices como la memoria de trabajo o la velocidad de procesamiento aportan datos muy relevantes sobre el funcionamiento ejecutivo del niño.

Señales de que tu hijo podría necesitar una evaluación profesional

No todos los niños distraídos tienen TDAH, pero hay señales que conviene observar con atención y sobretodo conviene observar el grado de distracción y falta de atención.

Dificultad para mantener la atención en tareas, olvidos frecuentes, impulsividad, problemas para organizarse o terminar actividades, frustración constante ante el esfuerzo o conflictos en el entorno escolar son algunas de las más habituales.

También es importante fijarse en el impacto. No es lo mismo que algo ocurra de forma puntual que que interfiera en el día a día del niño.

Cuando estas dificultades se mantienen en el tiempo y afectan a su bienestar, lo más adecuado es realizar una evaluación completa, sobretodo para saber qué tipo de ayuda va a necesitar y adaptar el contenido a sus necesidades.

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Joana Bofí Alvarado

Directora de Método Divergentes y Psicóloga Clínica Infantojuvenil

colegiada nº CV12247

Cuenta con una sólida formación académica, destacando su Licenciatura en
Psicología por la Universitat de València, Máster en Psicología General Sanitaria y diversos másteres especializados en el ámbito infantojuvenil. Joana canaliza su experiencia para ofrecer soluciones integrales a los trastornos infantojuveniles y brindar apoyo a aquellos con altas capacidades intelectuales, su campo de especialidad.

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