Señales de que mi hijo puede estar haciendo bullying

Niño realizando bullying a un compañero

Normalmente cuando escuchamos hablar de bullying, solemos pensar automáticamente en la víctima (algo lógico). Casi nunca nos paramos a pensar en la situación contraria: la de un padre o madre que debe afrontar que puede que sea su propio hijo o hija quien está haciendo bullying.

Aceptar esto cuesta mucho ya que genera sufrimiento y culpa, pero mirar hacia otro lado sin duda incrementa el problema. Saber identificar las señales de que mi hijo puede estar haciendo bullying lo cambiará todo, ya que nos permitirá intervenir y cambiar la situación, para evitar sufrimiento a ambas partes.

Qué es el bullying y cómo se manifiesta en casa

Hablamos de bullying cuando existe una situación mantenida en el tiempo en el que existe intención de causar daño, desequilibrio de poder y repetición.

Las conductas no son solo insultos o agresiones directas, muchas veces el acoso adopta formas más sutiles, como son el aislamiento, la exclusión social, las humillaciones y burlas, la difusión de rumores o la manipulación del grupo para apartar a la persona.

Aunque es más común encontrarnos en consulta a víctimas de bullying, alguna vez también hemos detectado a quien lo provoca.

Recuerdo el caso de un niño de 11 años que en un principio vino por problemas de conducta en casa, era muy impulsivo y con mucho carácter, pero los padres no tenían constancia que esto pasara también fuera de casa.

Y es que normalmente quien aplica bullying, también manifiesta conductas similares en casa (agresividad física o verbal, frustración, manipulación o engaño…).

A través de la terapia y la coordinación con el centro escolar pudimos esclarecer qué pasaba (ridiculizaba a compañeros, manejaba el grupo a su antojo, excluía a otros…).

La parte más complicada al inicio fue ayudar a la familia a aceptar que esto pasaba (es algo habitual, cuando se plantea la posibilidad de que un hijo esté haciendo daño a otros, muchas familias reaccionan desde el miedo o la culpa).

El trabajo terapéutico pasa por desarrollar primero esa conciencia emocional y responsabilidad sobre «lo que estoy provocando a otros», para después enseñar formas más sanas de relacionarse y gestionar la necesidad de control, validación y pertenencia.

Hijo haciendo bullying en la escuela

Qué puede indicar que tu hijo está haciendo bullying

No es que exista un perfil heterogéneo de bullying, pero hay algunas señales o conductas desafiantes que podemos observar:

  • Habla sobre los demás desde el desprecio o humillación
  • Se ríe de compañeros o disfruta dejando fuera a otros
  • Es controlador/a y le gusta poner normas
  • Minimiza el sufrimiento que provoca «solo era una broma», «se enfada muy pronto»
  • No se responsabiliza del daño que causa

Conviene destacar que normalmente detrás de estas conductas suele haber inseguridad, baja autoestima o problemas emocionales que no está sabiendo manejar. Esto no justifica bajo ningún concepto su comportamiento, pero ayuda a intervenir de forma adecuada.

Qué hacer si sospechas que tu hijo hace bullying

Normalmente los padres y mares suelen mostrar una primera reacción defensiva. Es una reacción comprensible ya que muchas veces es algo que no esperaban, pero si no se trabaja, dificulta mucho la intervención.

Lo que más ayuda en la intervención es mostrar una actitud de diálogo, escuchar, preguntar sin interrogar, estar abiertos a la ayuda y colaborar con el terapeuta y el centro escolar. También es muy importante saber cómo contarle a tu hijo que vas a llevarlo al psicólogo.

Es esencial hacerle ver al menor el daño psicológico que sus actos provocan en los demás ya que muchas veces no son plenamente conscientes de las consecuencias de sus actos.

Pero sobretodo, conviene evitar dos extremos:

  • Justificar la conducta del menor
  • Etiquetarlo ya de «acosador» y limitar su identidad a eso

Lo que necesitamos es que desarrolle empatía, regulación emocional y formas sanas de relacionarse.

Cuándo considerar apoyo psicológico

Muchas veces la familia hace lo posible por frenar esas conductas en su hijo o hija pero no lo consigue. Cuando las conductas se mantienen, existe agresividad continuamente, falta de empatía o necesidad constante de dominar, es el momento de buscar un psicólogo infantil especializado en problemas de conducta.

La intervención no tiene como objetivo culpabilizar, sino buscar qué mantiene esas conductas y trabaja para cambiarlas.

En muchos casos además, se debe trabajar la parte emocional (inseguridad, problemas de autoestima, necesidad de pertenencia, dificultades familiares o mala gestión emocional).

Intervenir a tiempo protege a quién sufre la agresión pero también a quien la provoca, porque aprender a relacionarse desde el daño tiene consecuencias importantes a largo plazo.

Si crees que tu hijo necesita apoyo, nuestro equipo puede ayudaros. Pide tu primera consulta.

C/ Joaquín Costa nº 43
46005. Valencia

hola@metododivergentes.com

Joana Bofí Alvarado

Directora de Método Divergentes y Psicóloga Clínica Infantojuvenil

colegiada nº CV12247

Cuenta con una sólida formación académica, destacando su Licenciatura en
Psicología por la Universitat de València, Máster en Psicología General Sanitaria y diversos másteres especializados en el ámbito infantojuvenil. Joana canaliza su experiencia para ofrecer soluciones integrales a los trastornos infantojuveniles y brindar apoyo a aquellos con altas capacidades intelectuales, su campo de especialidad.

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