Síndrome del Emperador. ¿Qué es y como prevenirlo?

Decimos que una niña o niño tiene el Síndrome del Emperador cuando nos encontramos a personas muy empoderadas, agresivas, con poca empatía y que

Decimos que una niña o niño tiene el Síndrome del Emperador cuando nos encontramos a personas muy empoderadas, agresivas, con poca empatía y que hasta pueden llegar a las manos con su familia cuando no obtienen lo que quieren.

Dicho de otra manera, hablamos de Síndrome del Emperador cuando los roles entre padres e hijos se invierten y son los niños los que mandan dentro del hogar.

¿Qué características recoge el Síndrome del Emperador?

Una característica general del Síndrome del Emperador es que los niños son intolerantes a la palabra mágica ‘’no’’, además de la falta de empatía y la incapacidad de expresar y gestionar sus emociones. También, la actitud que tienen con los padres adapta una forma distante y exigente, de forma que los adultos consienten todos sus deseos para evitar situaciones de tensión dentro del hogar.

Además de todo esto, también se recogen las siguientes características:

  • Poco o nulo sentido de la responsabilidad.
  • No sentimiento de culpa.
  • Baja tolerancia a la frustración y/o el aburrimiento.
  • Ataques de ira, gritos y/o insultos hacia los padres si no son satisfechos sus deseos.
  • Egoísmo e individualismo.
  • Exigen la atención de todo el mundo.
  • Creen que la culpa de todo la tienen siempre los demás.
  • Exigencias a todas horas.
  • Muy caprichosos.
  • Discuten con las figuras de autoridad.
  • Suelen sentirse tristes y enfadados.

Este tipo de conductas parece estar más centradas hacia las madres y suele aparecer alrededor de los 5 años, que es cuando se llega a la etapa escolar de primaria y el niño empieza a ser más autónomo, ya que, como las normas y los límites aun no están aceptados y suelen obtener todo lo que quieren, empiezan los problemas en la convivencia, como las rabietas o un enfado permanente.

Factores de riesgo.

Existen diferentes factores que pueden hacer que aparezcan con más probabilidad las conductas tiránicas en los hijos.

A continuación, te mostramos unas cuantas:

  • Hijo único.
  • Varón.
  • Existencia de experiencias traumáticas (abandono, maltrato).
  • Compensar con cosas materiales (juguetes, caprichos, regalos) situaciones en las que se le dedican poco tiempo y/o de calidad escasa (leer cuentos en familia, pasar tiempo de calidad juntos).

Con todo esto no queremos decir que si tu hijo reúne estas características es más propenso a convertirse en un niño tirano, sino que, por ejemplo, un niño que tiene varios hermanos está ‘’obligado’’ en cierta manera a compartir tiempo, espacio y recursos familiares, por lo que se hace más difícil que se pueda convertir en un pequeño tirano que exija toda la atención. Además, también decimos que es más frecuente en varones porque, por lo general, a las niñas se les suele inculcar valores más relacionados con la empatía (valor que puede verse como un ‘’antídoto’’ para este Síndrome).

 

¿Qué cosas pueden influir para que mi hijo se convierta en un pequeño tirano?

Las conductas que tienen los padres hacia los hijos pueden influir de forma directa en la aparición de este Síndrome.

Por esa razón, es muy importante tener en cuenta que:

  • No hay que darles una excesiva permisividad. Sobre todo, los padres que no dedican tiempo de calidad hacia sus hijos y que intentan tapar el sentimiento de culpabilidad con los caprichos de los niños.
  • No mostrar actitudes amenazantes, ya que transmite inseguridad al niño y solo se conseguiría aumentar la tendencia de negación de éste.
  • No puede existir una ausencia de límites y normas para evitar enfrentamientos con el pequeño de la casa.
  • No puede existir incoherencia a la hora de establecer las normas de la casa. Si un progenitor pone una norma, se la tiene que comunicar al otro progenitor para poder mantenerla.
  • Evitar el consumo de alcohol y/o drogas en el entorno social cercano del niño, ya que puede generar inestabilidad emocional.
  • No negarle todo de repente después de haberle permitido la mayoría de las cosas.

 

¿Cómo puedo prevenir que mi hijo sea un niño emperador?

Como hemos comentado antes, la empatía es el mejor antídoto para este síndrome. Así pues, podemos utilizar otros antídotos:

  • Establecer normas y límites desde una edad temprana. Así, trabajando con ellos tareas y obligaciones acordes a su edad (como poner y quitar la mesa cada vez que se vaya a comer), trabajamos en el desarrollo de conductas sociales adecuadas.
  • Tolerancia cero con la violencia en cualquiera de sus formas (psicológica y/o física).
  • Enseñar, promover y premiar el valor del esfuerzo, de forma que le podamos ayudar a tolerar las situaciones de frustración. Aquí os dejamos una entrada en la que hablamos de la tolerancia a la frustración (https://www.metododivergentes.com/como-hacer-para-que-tus-hijos-no-se-frustren/).
  • Predicar con el ejemplo. Los progenitores son el ejemplo directo de los niños, ya que en ellos ven el modelo de conducta que hay que tener. Por ello, es aconsejable que los padres aprendan a gestionar adecuada los sentimientos de culpabilidad por los momentos de ausencia y los traduzcan en tiempo de calidad con los hijos.
  • Comunicación adecuada. Esto es la importancia de comunicarnos con nuestros hijos evitando los gritos, las amenazas, respetando los turnos de palabras y el uso de un tono de voz adecuado.
  • Practicar la escucha activa. Esto se traduce en estar presente y consciente a la hora de comunicarnos con otras personas.
  • Fomentar el desarrollo de la inteligencia emocional. En Divergentes somos especialistas en Inteligencia Emocional. Aquí os dejamos una entrada sobre los beneficios de la Inteligencia Emocional en los niños (https://www.metododivergentes.com/beneficios-de-la-inteligencia-emocional-en-los-ninos/).
  • Pedir ayuda si necesitas reconducir la situación. Es muy importante destacar que, si el niño se ha convertido en un pequeño emperador es posible desandar el camino y reconducirle.

 

En definitiva, es importante destacar que el Síndrome del Emperador se puede trabajar en sesión y se puede reconducir la conducta para que la niña o el niño entienda su posición dentro de la familia.

Además de esto, en Divergentes también ofrecemos una extraescolar de Inteligencia Emocional que, como se ha comentado anteriormente, es muy importante trabajarla de cara a esa insensibilidad emocional que pueden llegar a tener (https://www.metododivergentes.com/programas-inteligencia-emocional/)

 

Joanna Cortés Saura, psicóloga experta en Inteligencia Emocional. CV16079.

 

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