Niño gafas

Beneficios de la inteligencia emocional en los niños

La inteligencia emocional es un concepto que está siendo estudiado en los últimos años. Muchas de las investigaciones realizadas han demostrado sus beneficios y esto ha llevado a su aplicación, tanto a nivel educativo como laboral o clínico.

El trabajo para ser emocionalmente inteligente empieza desde que nacemos y no concluye nunca, ya que cada día vamos avanzando en el conocimiento de nosotros mismos y de nuestras emociones.

La infancia es una etapa esencial para la educación emocional. El tiempo que dediquemos como padres a desarrollar su inteligencia emocional va a ser tiempo de calidad compartido con nuestro hijo, el cual aumentará sus posibilidades de tener una vida plena y feliz.

El pequeño va a aprender de sus padres y del entorno a expresar o reprimir sus emociones, lo cual afectará a su manera de relacionarse consigo mismo y con los demás.

Beneficios de desarrollar la Inteligencia Emocional en los niños:

1. Mejora el conocimiento de uno mismo.

Gracias a la inteligencia emocional podemos llegar a conocernos mejor a nosotros mismos, autoconocimiento.

Nos hacemos conscientes de lo que sentimos en cada circunstancia y de cómo reaccionamos ante las emociones.

Conocerse a uno mismo y aceptarse tal y como eres constituyen las bases de la inteligencia emocional.

Desde pequeños debemos enseñarles a nuestros hijos a ponerle nombres a sus emociones, para que sepa identificarlas y así poder gestionarlas.

Conocer nuestras emociones nos ayudará a poder conocer las de los demás.

 2. Mayor tolerancia ante la frustración.

La frustración es un sentimiento de tristeza, decepción y/o desilusión que nos invade cuando no somos capaces de satisfacer un deseo o necesidad que tenemos.

Saber cómo somos y lo que sentimos, autoconocimiento, nos ayuda a aceptar la realidad y a seguir focalizados en nuestras metas, siendo conscientes de que las cosas no ocurren cuando queremos y de la forma que nosotros queremos.

Tolerar la frustración es sinónimo de tener un buen control y gestión emocional.

3. Mejora el manejo de la ira.

Como hemos comentado, la inteligencia emocional hace que seamos más tolerantes a las frustraciones y que tengamos un mayor autocontrol, lo que incide directamente en el manejo de nuestra ira.

La ira es una emoción que florece cuando vemos en peligro nuestras metas e ilusiones. El hecho de ser capaz de pararse en esos momentos a pensar objetivamente en cómo afrontar esa situación nos enfocará a nuestro fin.

4.  Protege y evita la ansiedad y el estrés

Una correcta gestión emocional protege y evita la ansiedad y el estrés.

La regulación de las emociones propias no sólo nos afecta a nosotros, sino también a los que nos rodean. Poder mantener la calma o estar relajados en ciertos momentos estresantes, nos genera bienestar tanto físico como mental.

Por eso es tan importante que generemos en todos los ámbitos donde nos movemos un entorno donde prevalezca la inteligencia emocional.

5. Aumenta la motivación y ayuda a alcanzar las metas

La inteligencia emocional nos ayuda a conseguir nuestros deseos y objetivos que nos propongamos, pues eleva nuestro nivel de motivación.

Obtener aquello que queremos es importante para ser felices y tanto la automotivación, motivarnos a nosotros mismos, como la motivación externa son factores determinantes para alcanzar nuestro deseo.

No frustrarse o no dejar que la frustración, el estrés, la ira, el miedo… se apoderen de nosotros nos beneficiará para seguir motivados en la consecución del objetivo que nos habíamos propuesto inicialmente.

6. Aumenta la autoestima

La autoestima depende del concepto que tenemos de nosotros mismos y de lo que las personas piensan y esperan de nosotros.

Está relacionada directamente con el nivel de autoconocimiento y de autocontrol, pues cuanto mayor sean estos dos tendremos una autoestima más sana.

Para llegar a ser inteligente en el ámbito emocional necesitamos tener una valoración realista y positiva de nosotros mismos.

7. Desarrolla el sentimiento positivo.

Ver el lado positivo de las cosas, pese a las complicaciones y dificultades de las situaciones a las que estamos expuestos día a día, y esperar el mejor resultado posible es imprescindible para tener una vida plena.

La manera en la que pensamos se aprende y se puede modificar a lo largo del desarrollo. Pensar que nuestros errores o fracasos se deben a circunstancias que escapan de nuestro control provoca que no hagamos nada para cambiarlo.

Sin embargo, cuando tenemos una actitud positiva achacamos esos errores a factores sobre los que sí podemos intervenir e introducir cambios para que la próxima vez que lo intentemos hacerlo mejor.

Ser positivos es un mecanismo de automotivación para ponernos en marcha y seguir intentándolo, haciendo frente a los obstáculos y las adversidades que puedan cruzarse en nuestro camino.

8. Favorece las relaciones interpersonales

La empatía es un rasgo fundamental para tener relaciones interpersonales exitosas.

Consiste en la capacidad que tenemos de percibir y/o entender los sentimientos y emociones de los demás. Para llegar a comprender lo que están pensando o por lo que están pasando con el fin de actuar en consecuencia.

Tener un alto nivel de esta habilidad es importantísimo para relacionarse con los demás de manera eficaz.

9. Aumenta las habilidades comunicativas

Ser asertivo, escuchar activamente, la comunicación no verbal, la capacidad de decir no… son habilidades necesarias cuando establecemos y mantenemos relaciones interpersonales.

Transmitir nuestros sentimientos y emociones a otras personas hábilmente (sin hacer daño a los demás) es fundamental para el éxito social y el desarrollo de la inteligencia emocional en nuestro entorno.

Para conseguir esto será mucho más fácil si tenemos desarrollada la empatía.

Desarrollar la inteligencia emocional desde pequeños mejora su capacidad de trabajar en equipo, colaborando en la consecución de un objetivo común en el que todos los niños salen beneficiados.

Seremos más eficaces a la hora de tomar decisiones, siendo estas más responsables y éticas. Y siempre con el fin último de tener una vida plena y feliz.

Por tanto, los padres debemos crear un ambiente emocional adecuado donde la educación emocional esté presente para que los niños desarrollen todas sus capacidades y habilidades para ser felices.

No te pierdas nuestras anteriores entradas:

La educación del Siglo XXI. La adaptación de la educación al mundo actual.

Influencia de la inteligencia emocional en el ámbito académico.

Creatividad y Emociones

Javier Peñarrubia Orozco. Especialista en Inteligencia Emocional y Altas Capacidades.

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