El refuerzo positivo: ¿Qué es y cómo utilizarlo?

El refuerzo positivo es un evento o consecuencia que, al presentar inmediatamente después de una conducta, provoca que esta aumente su frecuencia. Por ello,

El refuerzo positivo es un evento o consecuencia que, al presentar inmediatamente después de una conducta, provoca que esta aumente su frecuencia. Por ello, es un potente motivador que sirve para aumentar o mantener conductas adecuadas. El reforzamiento positivo establece que si, en una situación determinada una persona hace algo que se sigue de un reforzador positivo, es más probable que esa conducta aumente.

Los reforzadores no son universales, no son automáticos y no sirven para todos los niños por igual. Por eso hay que identificar cuáles son los reforzadores más valorados por cada niño de forma particular. Es decir, debemos identificar cual es el reforzador más adecuado en nuestro caso según los gustos, intereses, curiosidad, e inclinaciones de nuestro hijo.

¿Qué podemos utilizar como reforzador?

  • La alabanza: pueden ser comentarios positivos o motivadores. Reconoceremos los comportamientos positivos que han realizado. Además, la alabanza debe ser sincera y nuestro lenguaje no verbal debe ser acorde con lo que estamos diciendo.

 

  • La atención: es rápido y fácil de aplicar además de ser un potente reforzador. Dirigir la mirada, sonreír, conversar brevemente, preguntar o comentar algo rápidamente, realizar de forma conjunta alguna actividad pueden ser potentes reforzadores. Hay que ser consciente de la importancia que tiene prestar atención para no reforzar conductas inadecuadas cuando prestamos atención.

 

  • El contacto físico: es especialmente efectivo con niños muy pequeños. Además, ayuda a regular emocionalmente.

 

  • Las recompensas y los privilegios: para cada niño hay unas recompensas y unos privilegios que serán más apropiados, será necesario identificarlos. Pueden ser recompensas materiales o inmateriales. Este refuerzo debe darse sólo inmediatamente después de la conducta que queramos mantener y nunca debemos darlas antes o darlas si no se ha producido la conducta que queremos reforzar. Hay que tener en cuenta que no suelen producir un cambio inmediato, sino que funcionan con lentitud. Por ello, deberemos ser consistentes en reforzar cada vez que se presente la conducta concreta que deseemos incrementar.

¿Cómo reforzar adecuadamente un comportamiento?

Ahora que ya sabemos qué es el refuerzo y qué podemos utilizar como reforzador veremos cómo podemos aplicarlo correctamente. La mayoría de las veces lo usamos sin darnos cuenta. Lo primero es ser conscientes de cuando lo usamos y de identificar cuáles son las conductas concretas que vamos a querer reforzar. Es importante recalcar que la recompensa no puede ser utilizada como chantaje y debe ser utilizada solo después de que se produzca el comportamiento del niño. Es importante que el niño asocie la recompensa al comportamiento para afianzar esa relación entre el comportamiento y la consecuencia. Como hemos dicho anteriormente es muy importante que no se aplique el refuerzo ni antes de la conducta, ni si ésta no se ha producido. Por ello:

¿Cuándo lo utilizo?

Cuando queramos que una acción o un comportamiento se repita. Si a un comportamiento le sigue una consecuencia positiva tendremos mas probabilidad de repetir dicho comportamiento en el tiempo, al igual, que, si le sigue una consecuencia negativa, tenderemos a no llevar esa conducta a cabo. Utilizaremos por tanto la recompensa para estimular las conductas que queramos instaurar o mantener siempre inmediatamente después de que la conducta se haya producido. Recordemos que queremos establecer esa asociación entre la conducta y la recompensa.

Es más provechoso elogiar los comportamientos que sí queremos que se mantengan que poner siempre el foco en las cosas que creemos que el niño hace mal.

También debemos tener en cuenta que el reforzador tiene que ser proporcional a la conducta. Es decir, no utilizaremos refuerzos ni demasiado grandes ni demasiado pequeños sino adecuados a la magnitud de la conducta. Por ejemplo, que elija su postre favorito si ese día ha comido bien.

Además, podemos involucrar a la familia en el proceso de reforzamiento, por ejemplo, que un familiar al que el niño le tenga especial cariño lo felicite por un logro. Los refuerzos sociales son más eficaces y duraderos a largo plazo que los premios materiales.

¿En qué ámbitos lo puedo aplicar?

Esta técnica sirve para casi cualquier ámbito en el que queramos instaurar, potenciar, o mantener una conducta. Podemos utilizarlo para crear hábitos en casa como recoger los juguetes, dormir solo, recoger la mesa, irse a dormir a la hora. Podemos también instaurar hábitos de estudio, hábitos de higiene, modificar conductas desobedientes, manejar problemas a la hora de la comida o potenciar conductas positivas cuando hay dificultades a la hora de socializar con los iguales.

Beneficios de reforzar positivamente.

Así como en el ámbito escolar y educativo, usar correctamente el refuerzo positivo tiene muchos beneficios en el plano psicológico y a nivel conductual.

    • Estimula que los niños se esfuercen, al igual que los adultos, recibir un refuerzo positivo tras un comportamiento hace que los niños se esfuercen en repetir las conductas para tener esa gratificación.
    • Aumenta la motivación. Reconociendo lo que el niño hace bien promovemos que siga teniendo ganas de comportarse correctamente.
    • Mejora la autoestima ya que potencia que los niños tengan un mejor autoconcepto sobre sus capacidades y competencias.
    • Favorece la creación de hábitos. Una vez la conducta esté instaurada no será necesario reforzarla siempre puesto que la creación de conductas hace que se fijen y se conviertan en hábitos que perduran.
    • Enseña la forma correcta de comportarse en lugar de centrarse en lo que no se debe hacer.
    • Mejora las relaciones entre padres e hijos. Un mejor comportamiento favorece un mejor clima familiar.

¿Cómo aplicamos eso en Divergentes?

En Divergentes utilizamos el refuerzo positivo en conexión con el proceso de enseñanza-aprendizaje. Está demostrado que el refuerzo positivo influye de manera favorable en los resultados académicos de los niños. Además, el refuerzo positivo sumado a atmósferas académicas atractivas, ambientes escolares orientados hacia las tareas y experiencias gratificantes favorece el autoconcepto y la autoestima de nuestros pequeños.

 

Lucía Lázaro Olivares, psicóloga.

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